sábado, 2 de octubre de 2010

DIA MUNDIAL DE LAS AVES 2010


Durante este fin de semana se celebra el V Día Mundial de las Aves, organizado por la SEO/Birdlife. En la Bahía de Cádiz las actividades relacionadas con el evento se han llevado a cabo en el Parque de Los Toruños (El Puerto de Santa María). Una de las que más interés han despertado entre el público ha sido la muestra de anillamiento científico organizada por la Asociación ornitológica Ardea, con gran afluencia de personas, adultos y sobre todo niños. Esta actividad ha permitido a muchas personas tener un contacto directo con la actividad del anillamiento y con las propias aves, las cuales -una vez anilladas y tomados los datos pertinentes- eran puestas en libertad por los propios niños.

El anillamiento científico de aves es una actividad de vital importancia para el estudio y conocimiento de las aves, especialmente en lo que respecta a sus movimientos en el tiempo y el espacio, así como a la dinámica de poblaciones en las zonas de estudio. Los primeros intentos -salvo un caso anecdótico conocido en el siglo XVIII, cuando se recogió en Girona un pato anillado en Irlanda- se remontan a 1.899, realizados por el danes Mortenses en su país. En España, sin embargo la implantación de este método fue mucho más tardía y los primeros anillamientos no tuvieron lugar hasta 1.952, poco antes de crearse la Sociedad Española de Ornitología (SEO). Hoy en día existe un continuo intercambio de datos sobre anillamiento entre distintos países de Europa y del resto del mundo.
El anillamiento científico de aves consiste básicamente en la captura de aves para colocarles una anilla en la pata, que puede ser metálica para su lectura en mano o de plástico con diferentes combinaciones de colores y caracteres para ser leida a distancia, mediante el uso de prismáticos o telescopios. En el caso de las anillas metáticas, esta lleva un número o letra para indicar su modelo y tamaño, una numeración individual para cada ave e información sobre la entidad anilladora, a la que se deberán remitir los datos en caso de recaptura.
Todos los medios de captura son, por supuesto, inocuos para las aves y se intenta retenerlas siempre el menor tiempo posible.


Charla explicativa sobre anillamiento


Torcecuello (Jynx torquilla), la estrella de la jornada.





Comprobando músculo y grasa.

martes, 28 de septiembre de 2010

MÁS PAJAREO POR EL ESTRECHO

Los últimos dos fines de semana he estado de nuevo pajareando en el paso de las aves por el Estrecho. Aproveché para estrenar el nuevo objetivo (Sigma 150-500) y, a pesar de que las aves pasaban muy alto, me pude traer algunas fotos aprovechables.

Abejero

Calzada
Un águila calzada (Hieraetus pennatus) sobrevuela los montes que rodean Algeciras, en su viaje postnupcial camino de sus cuarteles de invierno en África.


Culebrera

Bando de cigüeñas blancas

En esta ocasión no apareció el buitre de Ruppell pero sí algunas cigüeñas negras sobre el Peñón que cruzaron muy lejos del observatorio.
Al regreso, unas garcillas bueyeras -ya en la Bahía de Cádiz- accedieron a posar para una sesión fotográfica bastante fructífera y me sacaron de dudas sobre las posibilidades del Sigma en cuanto a enfoque en distancias cortas.

Tuve además la suerte de encontrarme en Algeciras con Fernando Barrios, gran ornitólogo y magnífico fotógrafo, y hacerme con un ejemplar de su libro "Nómadas del Estrecho de Gibraltar", sobre la migración de las aves por esta zona geográfica. Aprovecho para recomendar su lectura a todos los interesados en este tema.

domingo, 12 de septiembre de 2010

PAJAREO POR EL ESTRECHO

Ayer 11/09/10 estuvimos observando el paso de aves migratorias por el Estrecho de Gibraltar. El día no era muy propicio, hacía bastante levante y había muchas nubes, de modo que escogimos el observatorio del El Algarrobo. Los pájaros pasaban muy alto y a gran velocidad y la luz era bastante mala.
A pesar de todo fue un buen día, con muchas calzadas, algunos abejeros, culebreras, una pescadora, abejarucos...y sobre todo un buitre moteado o de Rüppell que se paseó un par de veces por delante de nosotros, convirtiéndose en foco de atención de fotógrafos y observadores durante unos minutos. Esta especie proviene de África central, probablemente acompañando a los buitres leonados que invernan en su zona de distribución y se está convirtiendo en un visitante cada vez más habitual de nuestras tierras.
Dejo un par de fotos que he podido salvar de la sesión de ayer. La calidad no es muy buena pero las pongo más como documento que como otra cosa.

domingo, 25 de julio de 2010

SALVAR EL SERENGETI


A estas alturas del siglo XXI, cuando parece que la concienciación respecto a todo lo relacionado con la protección del medio ambiente alcanza una extensión considerable entre la población mundial, no deja de sorprenderme –será porque aún soy un iluso- noticias como que el Gobierno de Tanzania planea construir una autopista nada menos que al norte del Serengeti, paralela a la frontera con Kenya, cortando las rutas migratorias de las grandes manadas de ñús que cada año cruzan esa frontera en viaje de ida y vuelta hacia Masai Mara. Se trata de un fenómeno migratorio de dimensiones planetarias (más de dos millones de animales la realizan), ampliamente conocido y difundido en miles de documentales de naturaleza africana desde hace décadas.
La noticia me sorprende no por el hecho de que un gobierno prime más un supuesto desarrollo económico sobre los valores naturales de su territorio –eso es algo bastante habitual, desgraciadamente- sino precisamente porque esos valores naturales constituyen, en el caso concreto de Tanzania, uno de los mayores recursos económicos del país. Me estoy refiriendo, naturalmente, al turismo de Naturaleza, cada vez más extendido y que genera una de las mayores entradas de divisas en este país africano. Que el Gobierno tanzano pretenda cargarse de un plomazo esta gallina de los huevos de oro resulta de todo punto incomprensible. La migración anual de los herbívoros del Serengeti en busca de los pastos frescos que deja la estación de lluvias a una y otra margen del río Mara resulta absolutamente imprescindible para su supervivencia y la desaparición de estos supondría la disminución irremediable de los carnívoros que se alimentan de ellos –leones, guepardos, hienas y toda la cohorte de carroñeros que terminan la faena- y un cambio radical en las relaciones ecológicas entre herbívoros y plantas que podría resultar desastrosa para todo el ecosistema.
Existe, como en casi todos estos casos, una alternativa al trazado de esta autopista por el sur del parque, sin afectar para nada a los animales. Pero probablemente, también como en casi todos estos casos, ese trazado resulta más largo y consecuentemente más caro que el septentrional.
La polémica, pues, está servida. Las organizaciones conservacionistas se echan las manos a la cabeza ante esta insensatez. El Gobierno de Tanzania alega que esta vía es necesaria para el desarrollo económico de la zona occidental del Serengeti. El proyecto está todavía en fase de estudio y se proyecta su comienzo para el 2012.
El problema de esta autopista no reside solo en su impacto sobre las migraciones de los herbívoros sino en lo que implica introducir maquinaria pesada para su construcción dentro de este frágil ecosistema, así como en que facilitaría el acceso a las zonas de reserva incrementando los problemas de furtivismo que ya en la actualidad constituyen una seria amenaza para la fauna.
¿Tiene derecho Tanzania a desarrollarse económicamente? La respuesta es clara y tajante: por supuesto que sí, como cualquier otro país. ¿Tiene derecho a acabar con la que probablemente es la más rica y mejor conservada reserva de vida salvaje del mundo? ¿Son el Serengeti y sus riquezas naturales propiedad exclusiva del pueblo tanzano o son patrimonio de la humanidad que hay que proteger desde los organismos internacionales? El tema no deja de ser peliagudo y está cargado de consideraciones éticas, además de económicas y políticas.
Personalmente me cuesta creer que el Gobierno de Tanzania esté tan ciego. Me inclino a pensar, más bien, que se trata de un globo sonda para presionar a la comunidad internacional y exigir en su momento compensaciones económicas a cambio de cambiar el trazado de la autopista. Ojalá sea esa la cuestión. Creo firmemente que Tanzania tiene todo el derecho a realizar esa petición. La conservación de ese espacio natural único no puede recaer sólo sobre uno de los países africanos más pobres a costa de mermar su crecimiento económico y las mejoras en la calidad de vida de sus ciudadanos. Por tanto, los países desarrollados deberíamos contribuir económicamente para salvar el Serengeti, porque es responsabilidad de toda la humanidad la conservación de los pocos espacios vírgenes que nos quedan. No tenemos derecho a exigir a los países del tercer mundo que renuncien a su desarrollo económico para proteger unos ecosistemas de los que todos nos beneficiamos a cambio de nada, cuando en nuestros países hemos arrasado con todo lo arrasable y más aún en aras de un pretendido progreso. Pero tampoco podemos permitirnos el lujo de perder una joya como el Serengeti porque sería sin duda el mayor desastre ecológico de nuestra historia y una pérdida irremediable para las generaciones futuras y para nosotros mismos.
Existe ya una campaña internacional en marcha para salvar el Serengeti y espero de todo corazón que en este caso se imponga la cordura y los ejércitos viajeros puedan seguir llevando a cabo sus migraciones como vienen haciendo desde hace miles de años.

jueves, 8 de julio de 2010

RANITA MERIDIONAL


Con la llegada del calor, las ranitas meridionales (Hyla meridionalis) andan buscando cualquier sombra que las cobije y en estos días no es difícil observarlas en las zonas del sur donde abundan. Se trata de ranas arborícolas, parientes cercanos de la conocida rana de San Antonio, de la que se distingue por su tamaño algo mayor y por algunos rasgos morfológicos como la longitud de las patas traseras y, sobre todo, por la banda oscura lateral característica de ambas especies, que en la meridional es más corta, llegando desde su nacimiento en las narinas hasta las axilas, mientras que en la de San Antón se prolonga por los flancos.

Como todas las ranas, necesitan de la cercanía del agua (en especial para reproducirse) pero es corriente encontarlas algo alejadas de ella, en praderías y bosques húmedos que les permitan mantener su piel hidratada. Este punto resulta fundamental para las ranas, que obtienen el 50% del oxígeno que respiran a través de su piel, de manera que la falta de humedad no solo les provocaría deshidratación sino, también, la muerte por anoxia. Sus pulmones están muy poco desarrollados y su respiración pulmonar no se produce por contracción y expansión de estos órganos, sino que estos anfibios se limitan a tragar el aire.

Al igual que sus primas más norteñas, las ranitas meridionales son consumadas trepadoras, habilidad para la cual se sirven de sus dedos dotados de fuertes ventosas que les proporcionan un fuerte agarre a las superficies verticales. No obstante son también excepcionales saltadoras tanto en tierra como entre las ramas de matas y arbustos donde les gusta solearse cuando el calor no aprieta demasiado. Entre abril y mayo habrán llevado a cabo su proceso reproductor y ahora se dedican a soportar el calor lo mejor que pueden aprovechando la noche para sus correrías, alimentándose de insectos, sobre todo voladores como moscas y mariposas, aunque no faltan en su dieta las hormigas.


La variabilidad cromática de esta especie es amplia, desde el amarillento al pardo pasando por varios tonos de verde. Incluso existen ejemplares azules, aunque son más escasos.

lunes, 26 de abril de 2010

SIBERIA

La visión de Siberia desde el aire es sobrecogedora. A 10.000 metros de altura, como una mota diminuta colgada en el techo de la estepa, uno se siente verdaderamente insignificante ante tanta inmensidad. Kilómetros y kilómetros de tierra helada y plana, hasta donde abarca la vista, limitada solamente por el horizonte que da paso a un cielo intensamente azul y adornado el blanco suelo por jirones de tierra oscura, la cicatriz retorcida de algún río y los lagos mansos que salpican el paisaje.
Esta vastedad se me antoja comparable únicamente al mar. Podría decirse que estamos ante un mar de tierra y hielo, en calma ahora pero bajo la amenaza constante de la tempestad. Un lugar terrible para vivir pero, a su vez, tremendamente hermoso. Uno puede imaginarse como era el mundo, nuestro mundo, la Europa occidental, hace 50.000 años, en aquél tiempo mítico en que los mamuts, los rinocerontes lanudos y los neandertales dominaban los gélidos territorios del viejo continente, cuando el primer Homo sapiens no había plantado aún su huella firme, de colonizador africano, en las tierras de Europa.
Poco más allá-¡que pequeño se hace el mundo cuando uno viaja en avión!- el mar del norte y el mar blanco, antesalas del ártico con sus inmensos bloques de hielo flotante. ¡Cuánto mundo por descubrir para una vida tan breve! Cada día que pasa amo más a este pequeño planeta nuestro, tan hermoso y frágil.





domingo, 25 de abril de 2010

Primavera

Como cada primavera desde hace quién sabe cuantos siglos -y que sigan siendo muchas más- los sapillos corredores aparecen por cientos en los suelos arenosos de los pinares costeros. Las lluvias pasadas han dejado suficientes charcas temporales para encender los ardores de los machos que, a su vez, han atraido a las hembras receptivas con sus cantos. Juntos han sembrado de vida esas pequeñas charcas, con sus hileras de huevos oscuros que a estas alturas se han convertido ya en vivarachos renacuajos que animan el fondo de los charcos.
Dentro de un par de semanas, quizá, los que sobrevivan saltarán a tierra transformados en diminutas réplicas de sus padres y volverán a alegrar las arenas corriendo de un lado a otro, como una tupida alfombra viva, intentando comer sin ser comidos y esperando la próxima primavera para perpetuar el ciclo de la vida.
Les deseo la mejor de las suertes en esta gran aventura.


Sapo corredor (Bufo calamita)

martes, 16 de marzo de 2010

CORMORANES


La primera vez que oí hablar de cormoranes en la Bahía de Cádiz me pareció algo imposible de creer. Para mí, los cormoranes eran aves exóticas, tan exóticas como los pelícanos o los papagayos, que vivían en lugares muy lejanos. Yo conocía a los cormoranes por mis libros sobre animales. Sabía que eran aves pescadoras y que en algunos países del lejano oriente los hombres los usaban para capturar peces vivos, impidiendo que los cormoranes los traguen mediante una anilla que les cierra el esófago y les impide engullir la presa. Por aquel entonces yo tenía 14 años y mi sorpresa fue mayúscula al comprobar no solo que era cierto, que había cormoranes muy cerca de mi casa, sino que además eran relativamente abundantes y muy fáciles de observar.

Desde entonces ha llovido mucho y estos cuervos marinos se han convertido ya en parte integrante de mi paisaje visual y sentimental, entre otras cosas porque su población se ha ido incrementando en los últimos años hasta ser hoy aves muy abundantes en el Parque Natural y omnipresentes en todos los rincones de este donde haya algo de agua, en especial en las zonas ocupadas por marismas y salinas.

El cormorán grande (Phalacrocorax carbo) es especie invernante en nuestras costas. Sus negras siluetas comienzan a tiznar nuestros cielos en los primeros días de octubre, cuando se les puede ver posados en las torres y cables de alta tensión que cruzan la bahía, gracias a sus dedos largos y prensiles que les permiten agarrarse con seguridad, o volando en bandadas de tamaño variable en formación de cuña. Aquí pasan el otoño y el invierno, regresando a sus cuarteles de origen en el centro y norte de Europa entre finales de marzo y principios de abril.

Son consumados pescadores que capturan sus presas persiguiéndolas bajo el agua, impulsados por sus pies palmeados mientras sus alas permanecen pegadas al cuerpo, hasta profundidades de hasta 3 metros e incluso más. Tras la pesca, los cormoranes se ven obligados a solearse para secar su plumaje, menos impermeable que el otras aves acuáticas. Es por ello que frecuentemente podemos observarlos en su típica postura de alas extendidas al sol.


Su afición a los peces y su número cada vez mayor está empezando a causarles serios problemas. Muchas antiguas salinas se han transformado en piscifactorías y a sus propietarios no les hace ninguna gracia que los cormoranes se dediquen a “robarles” “sus” peces. Para evitar que estas y otras aves –como las garzas reales- se alimenten en los esteros, en algunos lugares han colocado redes en los primeros metros desde la orilla, redes que además de cumplir su objetivo a veces se convierten en trampas mortales para las aves buceadoras como el cormorán, que quedan atrapadas sin posibilidad de liberarse. En especial los jóvenes, más inexpertos, con el de esta fotografía de hace un par de semanas en una salina de Chiclana.

Algunos propietarios de piscifactorías han propuesto incluso cazar a escopeta a los cormoranes como medida para reducir su número, cosa que al ser aves migratorias no parece tener mucho sentido si loo que se quiere es controlar el aumento de individuos. Una vez más surge el conflicto entre la fauna salvaje y los intereses económicos. Esperemos que las cabezas pensantes diluciden alguna solución que evite la muerte de más aves, que cada vez ven más reducidos sus espacios de alimentación a causa de la expansión de los humanos y nuestras actividades comerciales.

sábado, 13 de marzo de 2010

30 AÑOS SIN FÉLIX


Conservo una foto que me hizo mi padre cuando yo tenía 6 o 7 años, mientras dibujaba algo en un papel. Recuerdo muy bien ese momento y también lo que estaba dibujando. Era un sábado por la mañana y el motivo de mi dibujo era un cervatillo, el mismo que había visto la noche anterior en el capítulo semanal de “El hombre y la tierra”.
No se me ocurre ningún personaje público que haya influido tanto en mi vida como lo hizo Félix Rodríguez de la Fuente. A él le debo mi amor por los animales y por la naturaleza en general, mi curiosidad, mi afición por la pintura y el dibujo naturalistas, por la fotografía, mi interés por la antropología y mi inclinación hacia los pueblos indígenas...incluso mi afición a la lectura y por hablar y escribir correctamente el castellano.

Se han dicho tantas cosas sobre Félix que resulta muy difícil hablar sobre él sin caer en el tópico. En mi infancia representó para mi la puerta que me abrió el mundo de las maravillas, una visión del mundo que antes no tenía, un ejemplo a seguir por su gran pasión por la vida; por el trabajo bien hecho; por la lucha en defensa de aquello que uno ama; por una curiosidad siempre viva; por la mirada siempre renovada ante el milagro de una hormiga, de una flor, de un lobo, de una tormenta...El mundo ya nunca fue igual tras escucharle, verle y leerle. Aquello me convirtió en el raro de mi casa, siempre ocupado y preocupado por los bichos, siempre deseando ir al monte donde nadie se explicaba qué se me había perdido, en una época en que el movil era algo inimaginable y mis padres me exigían para ir de acampada que hubiese un teléfono...

En casa de mis tíos estaba la colección completa de su primera gran obra editorial "Fauna", y yo me pasaba las horas muertas mirando y leyendo aquellos volúmenes y soñando con viajar al Serengueti, a las selvas del Amazonas y, claro, como niño que era, yo trataba de emularlo. Y así, me dedicaba a escribir artículos sobre animales en casa y en el colegio, cosa que me sirvió tremendamente para esforzarme en usar un lenguaje correcto y amplió mi vocabulario de niño de 11 años hasta extremos que asombraban a mis profesores.

Pero más allá de esa influencia directa, muchos de los momentos que más me han emocionado los he pasado en el campo, con los animales, ante la visión de una diminuta musaraña o los lances de un águila pescadora. Y nada de eso habría sabido valorarlo si antes Félix no me hubiese abierto los ojos y el corazón.

Por eso, ese niño que fui y que aún colea 30 años después no puede más que darle las gracias por todo lo que me ha dado, al igual que a muchos otros niños de entonces que hoy son hombres
Gracias amigo, maestro. Mientras sigamos con vida seguirás viviendo en nuestros corazones.

LAS AVOCETAS II

Como comentaba en mi anterior entrada, hace ya algunos años realicé una serie de ilustraciones para el libro que mi amigo Jose Mª Fernández Zapata escribió sobre las avocetas. Para no hacer demasiado extensa la entrada anterior, he preferido abrir esta para subir algunas de esas ilustraciones, las cuales reflejan diferentes momentos de la vida y comportamiento de estas aves que probablemente resulñtarán familioares a cualquier observador acostumbrado a visualizarlas a través de sus prismáticos o telescopio.


Vista general de la avoceta



Incubando

Defensa del nido


Desarrollo de los pollos



jueves, 11 de marzo de 2010

LAS AVOCETAS



Estas bonitas aves, de pico recurvado y llamativo esquema cromático en su plumaje, constituyen para mí un verdadero icono porque son protagonistas esenciales de mis primeros escarceos naturalistas por las marismas y salinas de la Bahía de Cádiz. Son además las protagonistas de mi primer trabajo publicado como ilustrador de naturaleza en un pequeño librito que publicó, casi a nivel local, mi buen amigo y naturalista José María Fernández Zapata. Son aves relativamente abundantes en nuestra bahía, se han llegado a censar hasta 3.000 individuos en algún invierno, cuando se incrementa su número, que en la población reproductora ronda los 1.800 ejemplares, con la llegada de invernantes.

Dentro del grupo de los limícolas se trata de aves absolutamente inconfundibles. La peculiar morfología de su pico, recurvado hacia arriba y algo más corto en las hembras, y llamativo contraste de su plumaje blanco y negro no permiten ningún género de dudas a la hora de identificarlas. El diseño de su pico permite a la avoceta explotar los recursos alimenticios de la zona más superficial de las áreas fangosas, sumergidas o expuestas al aire, mediante el barrido lateral de la cabeza hacia los lados, de modo semejante al sistema usado por las espátulas. Pueden así acceder a una fuente de proteinas a la que no tienen acceso otros limícolas. Sus pies palmeados le permiten, además, nadar en superficie e incluso sumergirse para buscar su alimento.
La avoceta es ave nidificante colonial en la Bahía de Cádiz, repartiéndose en unos 30 núcleos de cría. Los nidos suelen estar situados en pequeñas islas, rodeadas de agua para protegerlas en lo posible del ataque de los depredadores. La estructura es excavada en el suelo, tapizada con ramillas dispuestas de modo radial y generalmente al amparo de algunas matas. La época de reproducción comienza en fechas relativamente tempranas, en la primera semana de abril y se prolonga hasta el mes de junio. La puesta consiste por lo general en cuatro huevos -aunque pueden encontrarse nidos con 3 y hasta 5-, de color arcilloso con manchas oscuras dispersas de diseño irregular. Pueden darse variaciones de color en la cáscara, existiendo algunos huevos más oscuros, si bien predominan los de tonalidad más clara. Las dimensiones del huevo rondan los 50X35 mm de media, con un peso de 32.

Durante la primavera de los años 1.984 y 1.985 realizamos un exhaustivo examen de huevos y nidos en una colonia compuesta por un total de 45 parejas reproductoras. Recuerdo aquellas jornadas como una aventura fascinante: atravesar un caño de las salinas hundidos hasta las rodillas en el limo y con el agua hasta el pecho mientras sosteníamos brazos en alto la mochila con la ropa seca, los prismáticos, las guías de campo y todos los utensilios de medida necesarios, para acceder a las islas donde se ubicaba la colonia. Y el peso de la responsabilidad que implicaba hacer el trabajo lo más deprisa y eficientemente posible para evitar daños a los huevos y a los adultos.

Quien haya penetrado en una zona de cría de aves coloniales o, simplemente, caminado cerca de ella, habrá podido comprobar que muchas de las especies se muestran muy bulliciosas y ruidosas ante la presencia del intruso, cuando no directamente agresivas. Las avocetas no son una excepción. Defienden con fiereza sus nidos ante cualquier amenaza y para ello cuentan con diferentes estrategias. Si el intruso es otro animal de tamaño más o menos parecido al suyo, como una gaviota, por ejemplo, los defensores pasan al ataque directo, siempre acompañado de un constante y reiterativo reclamo aflautado. Con la acción combinada de varios indivíduos pueden poner en fuga al agresor e incluso derribarlo ha hacerle caer al suelo. Incluso estas valientes avecillas no dudarán en sobrevolar las cabezas de los humanos que se atreven a invadir su hogar mediante vuelos rasantes y repetidos, eso sí, sin llegar nunca a atacarle realmente.

Muy a menudo, estos ataques los realizan individuos que no están incubando, mientras quienes sí lo hacen emplean una estrategia más modesta aunque igualmente efectiva: abandonan discretamente el nido y se fingen heridos, dejando caer un ala para atraer la atención del presunto depredador y alejarle así de los huevos. Cuando la avoceta "herida" considera que ya lo ha alejado suficientemente levanta repentinamente el vuelo dejando al depredador con un palmo de narices ante la milagrosa curación del enfermo. Esta estrategia es compartida por otras especies de limícolas, como el chorlitejo patinegro, cuyos nidos a menudo se pueden encontar en las inmediaciones o en el interior de las colonias de cría de las avocetas.

Tras la incubación, que se extiende por 22 a 24 días, los polluelos abandonan el nido.


martes, 9 de marzo de 2010

CUADERNOS DE CAMPO nace como resultado de una idea que venía acariciando desde hace bastante tiempo: la de compartir mis experiencias personales en la naturaleza. Mi acercamiento al mundo natural ya desde muy pequeño no fue casual, ni mucho menos.Tiene un claro culpable. Si tuviera que citar a un personaje público que haya influido decisivamente en mi vida, sin dudarlo citaría a Félix Rodríguez de la Fuente. A él le debo mi amor por los animales y por la naturaleza en general, mi curiosidad, mi afición por la pintura y el dibujo naturalistas, por la fotografía, mi interés por la antropología y mi inclinación hacia los pueblos indígenas...incluso mi afición a la lectura y por hablar y escribir bien.
Parte de esas inquietudes se plasmaron hace ya muchos años, cuando rondaba la quincena y empezaba a tener cierta libertad para pasar más tiempo al aire libre, en mis primeros cuadernos de campo, que no podían ser más que un intento de emular al maestro. Entonces adopté la sana costumbre de tomar notas sobre lo que observaba en mis salidas al campo y de acompañar los textos con ilustraciones a color o en blanco y negro -bastante lamentables al principio, todo hay que decirlo, pero que luego fueron mejorando con el tiempo. Algunos de esos cuadernos ilustrarán el espacio de este blog personal como mi particular homenaje y reconocimiento a Félix, ahora que se cumplen 30 años ya -¡cómo pasa el tiempo!- de su fallecimiento. Los que tuvimos la fortuna de conocer su obra y su personalidad en vida sabemos lo que se han perdido las generaciones posteriores, aunque afortunadamente queda su obra y somos legión los que nos formamos bajo su influencia.
Queda oficialmente inaugurado pues este blog. Bienvenidos aquellos que tengais a bien visitarlo y si, además, os apetece dejar algún comentario os estaré profundamente agradecido.